El ejemplo de un paciente early adopter

En este post os contamos qué es un paciente early adopter y un ejemplo de una consulta online, la tendencia más clara en la compra de servicios sanitarios.

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Soy una persona a la que le encanta probar de todo, enseguida, nada más salir al mercado, lo que en ciclo de vida de la innovación se denomina “early adopter”. Creé mi cuenta personal de Facebook a principios de 2005, comencé con la banca en Internet también en ese año y esperé horas en la tienda de Apple para comprar el primer iPod. La curiosidad y la practicidad me pueden, lo reconozco.

Pero también pienso, ¿porqué tengo que ir a una oficina bancaria para realizar una gestión si puedo hacerla yo misma online? Lo mismo me ocurre con la compra de comida, etc. Siendo una emprendedora, la gestión eficiente del tiempo es fundamental.

Pues bien, hace unas semanas discutía con un familiar, médico, sobre el uso de internet que hacen los pacientes. Bien es sabido que los profesionales de la medicina son un gremio conservador y que aceptar cambios les cuesta, que no se moleste nadie, que de todo hay “en la casa del señor”. Volviendo al tema, mi opinión y la de mi familiar obviamente diferían bastante.

Fernando, médico de familia, me comentaba que estaba harto de pacientes que se autodiagnosticaban con Google y que se decepcionaban cuando él disentía sobre lo que ellos decían. Sí, esta postura es entendible. Pero la información sobre las enfermedades, síntomas, causas, etc. siempre va a estar ahí. Así que la responsabilidad es del propio paciente, no de él.

Yo por otro lado, le exponía un caso que me pareció el perfecto ejemplo de buenas prácticas, la consulta online de la doctora África Villarroel, especialista en endocrinología.

Una consulta médica online con éxito 

En un viaje a Barcelona quedé con una antigua compañera de trabajo para un café y me comentó su caso. Llevaba 3 años aumentando de peso sin parar, hacía deporte y comía sano, pero seguía igual. Acudió a endocrinos y nutricionistas, incluso psicólogos. Pero seguía sin obtener una solución y lo que es peor encontrándose mal, tanto física como emocionalmente.

Un día de desesperación (como ocurre con la mayoría de las personas enfermas) comenzó a recopilar todos sus síntomas, y ver qué decían los especialistas en las redes y en los blogs y descubrió a esta doctora, con su blog “Cómo entender a tu endocrino”, donde casualmente comentaba una de las posibles enfermedades que reunían todos los síntomas de mi amiga. Así que como era domingo solicitó una consulta online.

El proceso fue el siguiente:

  1. Investigó sobre sus síntomas.
  2. Encontró a la doctora y su blog en Google.
  3. Leyó los posts relacionados sobre lo que podría ser su caso.
  4. Investigó de nuevo sobre la doctora, su experiencia profesional y acreditaciones.
  5. Solicitó una consulta online
  6. La doctora le respondió en menos de 1 día, solicitándole información sobre síntomas  e historial médico.
  7. La doctora le solicita análisis médicos y además responde online a cada una de las dudas de la paciente.
  8. Una vez realizados los análisis, estudia el caso y envía informe con impresiones previas, para tranquilidad del paciente.
  9. La doctora envía informe completo al paciente, con recomendaciones y tratamiento.

Mi amiga hace poco que comenzó el tratamiento, por lo que los resultados están por ver, aunque sí se siente mejor.

Pero de lo que trata este artículo no es del acierto o no en el diagnóstico sino del proceso en sí mismo de compra de servicios médicos, que me recordó a mi forma de pensar, mis impulsos, como cuando compro cualquier otro producto o servicio en la red.

Si bien es cierto, que no todas las especialidades médicas pueden ser tratadas online al 100%, seguramente hay muchos procesos de una consulta que sí pueden tratarse online, ahorrando tiempo y dinero a las dos partes.

Tampoco es exclusivo de esta doctora, el ejemplo más claro en España es el de Sanitas y sus videoconsultas, pero me llama la atención que menos de un 30% de los proveedores sanitarios ofrecen la posibilidad siquiera de reservar la cita médica online. Teniendo en cuenta que por menos de 2.000€ se pueden tener una web en condiciones, la verdad, no lo entiendo.

Lo que está claro es que aun existe mucho camino por recorrer en la relación paciente-internet-profesional y que tanto gran parte de los facultativos como de las personas a tratar serán “laggards o escépticos” (ver gráfico de adopción de la innovación) pero la evolución está ahí y aunque lenta, es imparable. Yo, por supuesto, ya utilizo la videoconsulta de mi proveedor médico privado, siempre que puedo evitar la presencial.